Participación Ciudadana

jueves, 25 de agosto de 2011

“Nuevas Generaciones, Generaciones Nuevas”

Me gusta estar informado de lo que pasa en mi ciudad, de lo que algunos argumentan y de lo que otros critican (la crítica constructiva siempre). Pero en algunas ocasiones es decepcionante leer o escuchar algunas aseveraciones, además, por parte de personas que representan a organizaciones. Para ser rigurosos y serios hay que documentarse, leer, preguntar, tener certezas.


El tema juvenil melillense para mí es especialmente sensible, quizá por la etapa que viví hace ya algunos años como impulsor junto a un grupo de compañeros del Consejo de la Juventud, una entidad que hoy desgraciadamente no existe pero que, al menos en la etapa en la que yo viví, trató de reivindicar, denunciar y exigir mejoras en lo que se refiere al desarrollo de las transferencias en materia de juventud, como por ejemplo, la escasa importancia que ha concedido y concede en la actualidad la administración local a la política juvenil en nuestra ciudad infradotando al área de juventud con un presupuesto de 500.000€ (cifra que representa el 0,2% del presupuesto de la Ciudad Autónoma) es decir, que de cada 500€ que gasta el Gobierno de Melilla, tan sólo se destina 1€ al área de Juventud, lo cual demuestra el escaso interés del ejecutivo local por el desarrollo de una política juvenil seria y responsable. Por tanto, después de escuchar la rueda de prensa del pasado 23 de agosto de NNGG, esta organización debería saber que Juventud se transfirió en el año 1997. El compromiso de dotar y desarrollar la política juvenil en Melilla es de la Ciudad Autónoma. El INJUVE no tiene la responsabilidad de financiar la política juvenil melillense. La información juvenil es una obligación del gobierno local.  ¡No confundan!

Para decirlo más claro. El interés del gobierno de turno por el desarrollo de una política juvenil es directamente proporcional al presupuesto y las dotaciones que se destinan a ello. Pero desgraciadamente, el actual gobierno no ha sido el único en demostrar este “interés”. Desde el año 99 hasta hoy han gobernado todos los partidos y los que ya no están, confirmando la tendencia de abandono y desafección por el desarrollo de una política juvenil comprometida y capaz que fuera más allá de una serie de actividades de ocio y deporte.


Actualmente nos hallamos por un lado, ante una política juvenil totalmente peregrina e infradotada económicamente y, por otro lado, con una de las poblaciones jóvenes más numerosas del Estado con un buen número de problemas, además de los propios de una ciudad como la nuestra, en torno a las necesidades, las demandas sin cauce de participación, y las motivaciones de miles de jóvenes. Y ¿qué hace la administración local si ni tan siquiera recoge esas demandas y motivaciones? ¿Cuáles son los mecanismos actuales de participación juvenil? ¿O es que resulta que tenemos unos representantes políticos que confunden la participación juvenil con los torneos deportivos, de vídeo consolas o la Gran Movida? … No por favor. Si es así, estamos perdidos.

Algo no marcha bien, es evidente. Las pocas acciones que salen desde la viceconsejería de Juventud son en un 95% actividades de ocio o deporte

Lamentablemente, desde mi punto de vista, la política juvenil de hoy no se diferencia mucho de la que se hacía hace 20 años, es decir, la administración local no cuenta con estructura ni dotación suficiente para articular un plan a corto, medio o largo plazo que recoja las principales demandas de los jóvenes melillenses que se traduzcan en objetivos y acciones evaluables en una programación a lo largo del año.


La política juvenil no es solamente ocio o deporte y no se hace desde los despachos ni desde las ocurrencias más o menos acertadas del político de turno. Más bien al contrario. Para llevar acabo una política juvenil actual, es decir, del siglo XXI, no solamente basta con creer qué quieren los jóvenes de nuestra ciudad sino que se debe averiguar con exactitud cómo piensan y qué necesitan en su vida diaria y para ello hay que pulsar de forma permanente la opinión de la población joven a través de diferentes medios que aborden materias de toda índole. Todo esto es imprescindible para poder marcarse objetivos. Queda claro entonces que para hacer política juvenil hay que contar con los jóvenes. Habrá que recordar una vez más a los que administran nuestros impuestos que las acciones que se diseñen para la juventud, hay que hacerlas contando con las opiniones y las ideas de la propia juventud melillense.

Por ello la participación juvenil es imprescindible en este proceso. Y hablo de la participación juvenil que desde hace años no se estimula. Baste observar la inoperancia manifiesta que desde hace dos años alcanza al Consejo Sectorial de Juventud del que fui elegido miembro permanente. Desde todo este tiempo no he recibido ninguna comunicación ¿Algún motivo relevante? Sería deseable que la nueva responsable del área reactivara este mecanismo de consulta no vinculante y que de alguna manera la administración local se preocupara por dinamizar la participación de la juventud en la toma de decisiones que les afecta. En esto radica el cambio en la manera de hacer política de juventud. Contar con los jóvenes para diseñar y ejecutar las políticas que les afectan. Establecer mecanismos para que esto sea posible y que participen.





Porque la participación es un elemento clave en el desarrollo de los jóvenes como personas y como ciudadanos ya que el principal proyecto en esta etapa de su vida es superar la dependencia de su familia y preparar sus propias opciones para incorporarse a la sociedad de modo pleno y autónomo. Y esto se aprende participando activamente en lo que les afecta y les interesa. Estoy seguro que el Sr. Consejero de Presidencia está convencido de la importancia de propiciar la participación juvenil.


Seguramente, a los dos miembros de NNGG que ofrecieron la rueda de prensa, no les han contado que el año 2002 se aprobó por unanimidad el primer Plan Integral de Juventud de la Ciudad Autónoma de Melilla para el período 2002-2006. Y tampoco les habrán contado que miembros de NNGG junto con jóvenes de 8 entidades juveniles de nuestra ciudad estuvieron trabajando para debatir y consensuar el borrador de este documento final durante el 24 y 25 de noviembre del año 2001 en el albergue de Rostrogordo. Eso es participación juvenil. Estaría muy bien que conocieran el contenido de ese Plan porque en él no sólo se ofrecían propuestas de ocio.





Pero que nadie se lleve a engaño. Ese primer Plan Integral se aprobó con presupuesto 0€. Una auténtica burla y despropósito por parte de la Consejería de Educación, Juventud y Mujer que por aquél entonces llevaba el PSME, aunque bien es cierto que ningún grupo de la Asamblea alzó una sola voz para enmendar este teatrillo de pésimo gusto. Como se puede ver, nadie se libra del despropósito en el fracaso de desarrollar la política juvenil en nuestra ciudad.





Un Plan Integral de Juventud es un programa de intervención en el que se establecen las bases y actuaciones necesarias para favorecer el desarrollo integral de los/as jóvenes y su participación activa en nuestra ciudad. Parte de la concepción de la persona como un todo, y de los/as jóvenes como elementos de atención específica en todos los ámbitos de la vida comunitaria.



Estos planes parten de una amplia consulta realizada a asociaciones, entidades y grupos de jóvenes; así como de un estudio sobre la población juvenil para recoger sus demandas y necesidades. Recordemos que el único estudio sobre la realidad juvenil de Melilla se hizo el año 2001 por petición del entonces y hoy extinto Consejo de la Juventud de Melilla.

Además, el plan es integral si su objeto es conseguir la integración de aquellos sectores sociales (en nuestro caso, juveniles) más desfavorecidos. El Plan debe estar dirigido hacia esas zonas y colectivos que están en unas condiciones sociales y económicas vulnerables y/o de exclusión.

Si o fuera asi, no sería un Plan Integral. Y por su puesto e insistiendo en la idea, tiene que ser participativa. Significa que ha de ser un plan diseñado y puesto en marcha CON los jóvenes y no PARA los jóvenes. La idea esencial es que sean los jóvenes quienes realicen un autoanálisis de su realidad y elaboren sus propias políticas y mecanismos de actuación.

De esta manera y no de otra, la Viceconsejería de Juventud abriría nuevas expectativas en un intento de realizar una política para y con los jóvenes melillenses. Aprender de la participación con los jóvenes a fin de elaborar un proyecto común que integre a este sector de población tan importante para el futuro de la ciudad en toda su extensión desde los más a los menos favorecidos socialmente.

El reto es importante y apasionante.





jueves, 11 de agosto de 2011

"EL PESCADOR SATISFECHO"

... A todo el mundo le gustan los cuentos. En todas las culturas son fuente de aprendizaje inicial y para mí lo siguen siendo...

Tras la lecutra de alguno de ellos, es preciso dejar hablar al corazón, no al cerebro.

El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.


¿Por qué no has salido a pescar?
le preguntó el industrial.


Porque ya he pescado bastante por hoy
respondió el pescador.


Y por qué no pescas más de lo que
necesitas?, insistió el industrial.


¿Y qué iba a hacer con ello?
preguntó a su vez el pescador.


Ganarás más dinero, fue la prespuesta.
De este modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces
podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces
ganarás lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que
obtendrías más peces y más dinero.
Pronto ganarías para tener dos barcas...
y hasta una verdadera flota. Entonces
serías rico, como yo.


¿Y qué haría entonces? preguntó
de nuevo el pescador.


Podrías sentarte y disfrutar de la vida
respondío el industrial.


¿Y que crees que estoy  haciendo en este preciso momento?
respondió el satisfecho pescador.

("El Canto del Pájaro.- Anthony de Mello)

Para los/as que le gustan los esquemas, lo contaremos de otra manera pero en lugar de peces y barcas, con vacas:


Y para terminar, quería compartir un vídeo (Intermón Oxfam) a propósito del sistema "perverso-económico" o "demoníaco-económico" o como queráis llamarlo de cuyas consecuencias nadie se atreve a hacer previsión alguna. Con un poco de sentido común, y ninguna venda al alcance de la mano con la que taparnos los ojos, el final no debe andar muy lejos, desde mi punto de vista.





jueves, 28 de julio de 2011

PARTICIPACIÓN CIUDADANA DE CALIDAD EN MELILLA: ¿FÁCIL O DIFÍCIL?

El pasado 20 de julio, El consejero de Presidencia y Participación Ciudadana, Abdelmalik El Barkani, participó como ponente en el Curso Internacional de Verano ‘Liderazgo y gobernanza local en el marco de la Unión Europea. Nuevos horizontes’. En esta ponencia aportó su visión práctica de cómo se aplican las políticas para la atención ciudadana y ejemplos para la participación de la sociedad melillense. Ya de por sí, que la Ciudad aborde en este tipo de espacios formativos temas como el liderazgo y la gobernanza en el marco de la Unión Europea, es algo que se debe destacar y desde aquí felicito por que me parecen elementos esenciales para el desarrollo de nuestra comunidad. Sin embargo, quedaron en el tintero de su exposición elementos de análisis, yo diría que esenciales.

No podemos dejar pasar por alto el abandono institucional de los Consejos Sectoriales de la Mujer y Juventud así como la inexistencia del Consejo Sectorial de Bienestar Social. Si estos consejos son actualmente los órganos de participación, consulta y asesoramiento no vinculante que la Administración Local reconoce legalmente con el fin de encauzar la participación de los distintos sectores sociales afectados y la propia Administración en la programación y ejecución de las políticas de la Ciudad Autónoma de Melilla, ¿por qué no funcionan, algunos,  desde hace más de dos años? ¿Dónde queda entonces la participación de la ciudadanía melillense en los procesos de mejora y posible innovación que apuntan a cambios en la realidad que nos implican?

Otro elementode análisis se encuentra en la realidad del asociacionismo melillense. El fortalecimiento de un tejido asociativo ciudadano fuerte e independiente. El desarrollo de una auténtica participación ciudadana ha sido y es una asignatura pendiente en la política pública melillense. Desgraciadamente, durante décadas, junto al discurso de la democracia participativa ha prevalecido la falta de interés y de formación de los políticos y de los técnicos de algunas consejerías, la desconfianza hacia la participación ciudadana, a la contestación y el pensamiento crítico, a la perdida del poder. Y eso ha favorecido la deriva hacia el estancamiento y la instauración de una relación asociación-administración local casi de prestaciónde servicios, es decir, la entidad accede a la subvención y aquí termina la relación.

El Comité Director de ministros del Consejo de Europa para la Democracia Local y Regional (CDLR)en 1998, ya dio lugar a la publicación de un informe sobre la participación delos ciudadanos en la vida pública en el nivel local entre los que se encuentran las siguientes recomendaciones:

Intensificar la comunicación entre los ciudadanos y sus representantes electos; Mejorar las posibilidades de participación, en especial de los ciudadanos que tienen más dificultades en participar activamente; Incrementar el influjo de los ciudadanos en la planificación municipal, en las decisiones estratégicas para la entidad local y en sus condiciones de vida.

Más adelante, el mismo comité de Ministros, el 6 de diciembre de 2001 identifica tres problemas principales relacionados con la participación ciudadana: Un declive del interés del público y un sentimiento de hastío con respecto a la política; La dificultad de implicar más al público mediante las formas directas o populares de consulta y participación; Las debilidades de las instituciones de la democracia representativa local, que hacen el sistema menos eficaz, transparente y responsable.

Recuperar el rumbo de la auténtica participación ciudadana en Melilla no va a resultar fácil. No sólo por que nos afectan los problemas “globales” sino que además se suman los “locales”. Incluso en el escenario más idílico, con melillenses muy preparados para participar, políticos muy predispuestos a que lo hicieran y una vida política intensa y estimulante, los recursos que el ciudadano melillense medio podría dedicar a la vida política serían finitos debido a su falta de cultura participativa y al recurso tan limitado como es el tiempo. Sin embargo, estos recursos mal repartidos no tienen porque coincidir en las mismas personas y grupos.
Podemos encontrar personas con mucho tiempo libre, pero que carecen de una gran capacidad de procesar información, de sentimiento de competencia política o de la estabilidad emocional necesaria para implicarse en los asuntos colectivos, del mismo modo que podemos encontrar personas con una fuerte motivación y sentimiento de eficacia política adquiridos en una larga experiencia asociativa, a pesar de carecer de una amplia educación formal.

La responsabilidad de propiciar y promocionar la participación ciudadana recae en la administración ya que la Ciudad Autónoma debe tener una perspectiva amplia de los procesos de participación para poder incorporar a todas aquellas personas que tienen interés en el desarrollo de nuestra ciudad y para ello, no debemos olvidarlo, son necesarios medios económicos, personal formado, organización adecuada y compromiso con la mejora de la calidad democrática, tanto en el ámbito representativo como el participativo.

Pero una parte de la tarea nos corresponde a quienes trabajamos por la participación social, por el fortalecimiento de la ciudadanía, y es contribuyendo a que todos tomemos conciencia crítica de lo que ocurre. Es imprescindible para que las cosas cambien.

Si el señor consejero de Presidencia y Participación Ciudadana, Abdelmalik El Barkani está empeñado en trabajar desde la perspectiva de la participación ciudadana, estoy seguro que muchas cosas van a cambiar para bien en esta ciudad. Sus declaraciones sobre la creación de un reglamento de participación ciudadana para todas las áreas de la ciudad tiene que ser recibida por la ciudadanía consciente con mucha ilusión. Sin embargo, a la Administración Local hay que recordarle que de nada sirve crear canales, órganos, reglamentos para constatar la existencia de ese derecho, si ese derecho no se ejercita. Se podría afirmar que los derechos de las personas sólo existen en la vida real, cuando son ejercitados, cuando son practicados.

"EL AYUNTAMIENTO PONE LA MÚSICA. PON TÚ LA LETRA"

No hace falta irse hasta Suiza para conocer experiencias de participación directa. Ya son muchísimos los municipios y ciudades de nuestro país que han incorporado, muchos desde hace muchos años, espacios y fórmulas de participación ciudadana vinculadas a la corresponsabilidad y a la implicación en los procesos de desarrollo local. Nuestra ciudad, nuestro pueblo, nuestro barrio es sobre todo lo que hacemos con ella y en ella, los ciudadanos y las interacciones que llevamos a cabo.
Hoy traigo lo que creo que es un ejemplo de buenas prácticas relacionales y participativas. Las vecinas y vecinos de Cabermeja participan de las decisiones que se toman en su pueblo. Establecen las necesidades del municipio, construyen las propuestas para darles solución y las priorizan mediante un sistema democrático y universal. Y esto a través de Presupuestos Participativos.

Es solo un ejemplo de la apuesta por parte de los responsables políticos de ese pueblo por llevar adelante un ejercicio de democracia participativa responsable. No es imposible. Es muy posible

La escucha activa es necesaria y a la vez revolucionaria ¿Qué quieren las personas? ¿Qué necesitan los jóvenes? ¿Qué se necesita en nuestro barrio? ¿Qué puedo aportar yo?

¿Existen espacios para el encuentro y la participación en Melilla?
Vamos con muchísimo retraso.

Pincha aquí para ver vídeo

lunes, 4 de julio de 2011

SUIZA NOS DA LECCIONES DE DEMOCRACIA DIRECTA



"...Cuando hace dos años me encontré en Bilbao con un compañero de Slow Food Suiza, en aquellos momentos presidente de este movimiento en su País, me aseguró que si Suiza no formaba parte aún de Europa , no era por no renunciar al secreto bancario , era por algo mas importante..."

"...Creo que de ahora en adelante uno de los objetivo de la ciudadanía, tendría que ser el de conseguir el derecho a convocar desde el pueblo, Referéndums Vinculantes al estilo Suizo , para corregir los desmanes de tanto político corrupto y votar solo a partidos o plataformas que defiendan esta opción..."

"...El movimiento de los indignados no puede exponerse a perderse en decenas de nobles propuestas. Todas ellas se conseguirán mucho mas fácilmente si el pueblo puede legislar directamente desde las Consultas Populares Vinculantes. Centrar los esfuerzos en este tema, creo que es vital..."


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domingo, 5 de junio de 2011

TRANSFERENCIAS PERDIDAS Y CARENCIAS DE CIUDAD

“No hay mejor prevención de la enfermedad social (marginación, delincuencia, conflictos sociales) que una infraestructura de servicios que responda en cantidad y calidad a las necesidades culturales, educativas, deportivas y sociales”


Blanca Guinea .
(Responsablie del Área de Promoción del Instituto de Bienestar Social del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz)


…Y un servidor, sin ser responsable de ningún área, como ciudadano de a pie que he comprobado cómo funcionan los centros cívicos en otras ciudades con un número de habitantes similar a nuestra ciudad, doy fe de ello. Pero en Melilla, ni en cantidad ni en calidad. Carecemos de este tipo de recurso social y cultural.


Además de mi convencimiento del beneficio a medio y largo plazo en el aumento de los niveles de convivencia, educativos y preventivos que reportan a la población este tipo de infraestructuras, creo que Melilla tiene necesidad real de crear algún espacio (si hubiera posibilidad de que fuera más de uno) que ofrezca la posibilidad de llevar a cabo actuaciones preventivas, y promocionales encaminadas a aumentar la calidad de vida y el bienestar de los melillenses.


Básicamente, la programación de los centros cívicos se caracteriza por la diversidad de contenidos de sus actividades y la cobertura a los distintos sectores de población; todo ello dando respuesta a las necesidades y demandas concretas de cada una de las zonas de la ciudad.


La promoción de hábitos de vida saludables, la prevención de problemáticas sociales y el desarrollo de inquietudes y aficiones artísticas, manuales, etc., que a su vez faciliten las relaciones interpersonales y grupales, son los objetivos generales que persiguen estas infraestructuras.


La realidad en nuestra ciudad, es que ni siquiera los jóvenes disponen de estos espacios. Una mal llamada Casa de la Juventud que alberga las federaciones deportivas, no llega a ser un espacio real donde se desarrolle una programación estable de actividades anuales que propicien la participación juvenil. Para poder acceder a un espacio parecido a un centro cívico, tendremos que cumplir unos cuantos años para hacernos “socios del IMSERSO”…


Dejando a un lado las bromas, tenemos una carencia seria de espacios para propiciar el encuentro intergeneracional e intercultural dejando al albur el futuro relacional y convivencial de esta ciudad tan compleja y tan, cada vez más, fragmentada socialmente hablando. Seguramente esto obedezca a que no existe un proyecto de ciudad socioculturalmente hablando. A veces uno evoca tiempos pasados en los que se propiciaban espacios y actividades de una forma mucho más sistemática. Al menos, con la extinta Fundación Municipal Sociocultural, los veranos eran mucho más activos.


Siempre se ha hablado del problema de falta de espacio físico para poder dotar a la ciudad de este tipo de servicios y creo que se debe más a la falta de imaginación y voluntad que lo anterior. Con la cantidad de integradores, educadores, monitores, animadores, mediadores y con la cantidad de colegios e institutos que hay se podría buscar alguna alternativa de uso; y por otra parte existen varios edificios que podrían albergar este tipo de servicios.




El primero que se me viene a la cabeza es el edificio del Banco de España clausurado recientemente. ¿Por qué no? El Real Decreto 1385/1997, establece el traspaso de funciones y servicios en materia de juventud de la Administración del Estado a la Ciudad Autónoma de Melilla. Muchos melillenses desconocen (incluidos políticos) que, respecto al área de juventud, no se realizó ningún traspaso de bienes, ni derechos, ni personal, ni puestos de trabajo ni tampoco se valoró la carga financiera de las actuaciones transferidas, careciendo Melilla de cualquier Institución pública de apoyo, asesoramiento y demás funciones realizadas por el Instituto de la Juventud en Melilla.

Desde el año 1997 hasta la fecha nadie se ha preocupado, pese al esfuerzo realizado por el extinto Consejo de la Juventud de Melilla, que en su momento denunció este punto sin obtener ninguna respuesta ni por parte de la administración local ni por la estatal, lo que evidencia una vez más la falta de interés en algo que se puede considerar como un agravio comparativo con el resto de comunidades autónomas.


Igual que puedo imaginarme el cauce del Río de Oro cubierto, puedo imaginarme un equipamiento socio-cultural que ofrezca múltiples servicios y actividades abiertos a todos los ciudadanos y a todas las edades. Un espacio integrado (en un mismo conjunto arquitectónico) e integrador (que busca la cohesión y participación social).


Melilla no debe ser una excepción por que tiene recursos suficientes para dejar de serlo.


Otros edificios que podrían albergar este servicio público:


ANTIGUA RESIDENCIA MILITAR (Estado ruinoso)
Podría ser un buen proyecto para una Escuela Taller





EDIFICIO PODRÍAMOS LLAMAR "POLIVALENTE"








Por último, quería mostrar otra propuesta que hacen desde la Asociación Juvenil Melillense de Estudiantes Universitarios (AMEU). Apuestan por la creación de un gran Complejo de Ocio Juvenil en Melilla. Su proyecto se llama VICTORIA JOVEN.

Proponen reubicar en él a la Viceconsejería de Juventud, destinar locales para las Asociaciones Juveniles, crear locales de ensayo para los grupos musicales y un estudio de grabación, salas polivalentes y otras específicas para exposiciones, con una biblioteca y una videoteca, etc.

Una propuesta valiente y ajustada a las necesidades reales de falta de espacios y de participación  para la población juvenil melillense, tal y como he descrito al principio de este artículo.




Simplicidad voluntaria y decrecimiento


Simplicidad Voluntaria y Decrecimiento (documental) from Décroissance on Vimeo.

"Un mundo embarazado" Eduardo Galeano

domingo, 29 de mayo de 2011

PENSANDO EN CLAVE DE CIUDADANÍA ACTIVA

Hoy me he llevado una grata sorpresa al descubrir en la página de facebook que promueve la Junta Directiva de la Asociación de Vecinos de la Cañada, una propuesta relacionada con la puesta en marcha de Consejos de Barrio, o lo que es lo mismo, una propuesta de Participación Ciudadana.


Algunos vecinos de este histórico barrio están reflexionando sobre sus derechos de ciudadanía y sobre la necesidad real y efectiva de crear cauces de participación ciudadana que sirvan de canal de comunicación y participación con la administración para implicarse en la mejora de la calidad de vida de la barriada.

domingo, 15 de mayo de 2011

BANDERAS CON Q DE CALIDAD TURÍSTICA

Ya ondean en nuestras playas las banderas " Q " de Calidad Turística.


Sin comentarios.

ANOREXIA DEMOCRÁTICA

Gane el partido que gane en estas próximas elecciones, por favor, no nos tomen el pelo. La legitimidad de las urnas no otorga patente de corso. La legitimidad emanada de las urnas no es un aval permanente, ilimitado, que permite ejercer una suerte de despotismo “democrático” (muchas veces escasamente ilustrado). Den ejemplo y pasen de la democracia representativa a la participativa.

El derecho a la participación ciudadana se recoge en todos los instrumentos de bases legales, tanto en los documentos y compromisos de organizaciones internacionales, como en los de la Unión Europea, y en los nacionales y de las Comunidades Autónomas. Si bien es un derecho que al no desarrollarse en reglamentos, puede quedar anulado en la práctica, así ocurre en la realidad en nuestra ciudad. Ya en 1998 se publica el Marco de actuación para el desarrollo urbano sostenible en la UE, estableciendo cuatro objetivos, uno de ellos «contribuir a un buen gobierno urbano y a la participación ciudadana».

En 1999 el Comité de las Regiones aprueba un dictamen sobre ese Marco de actuación, lo valora positivamente y respecto al objetivo cuatro puntualiza que «se deberían realizar trabajos a nivel europeo para hallar formas eficaces de hacer participar a todos los sectores de las comunidades locales y a las personas social y económicamente excluidas» (COMITÉ DE LAS REGIONES, 1998) De igual modo incide en el interés de la práctica y difusión de experiencias de grupos y tribunales de ciudadanos, foros cívicos y sistemas de indicadores.

Por su parte las autoridades locales europeas unidas desde 1994 en la Campaña Europea de Ciudades y Municipios sostenibles han resaltado la participación ciudadana en los diferentes documentos que recogen el proceso de creación de las Agendas Locales 21. En la Carta de las ciudades europeas hacia la sostenibilidad (Carta de Aalborg), de 1994, exponen: I.13 El papel de los ciudadanos y la participación de la comunidad. «Garantizaremos el acceso a la información a todos los ciudadanos y grupos interesados y velaremos por que puedan participar en los procesos locales de toma de decisiones».

En la conferencia de Lisboa en 1996, se realiza el documento El Plan de Actuación, Lisboa. «de la Carta a la Acción», donde se habla de crear un forum de representantes de todos los sectores de la comunidad para la elaboración de las Agendas Locales, de la que por cierto, de la Agenda Local de Melilla, nunca más se supo. Otra pantomima más que serviría en su día para justificar alguna inyección económica del Ministerio de Medio Ambiente a la Ciudad.

Pero ¿Cómo articula la Ciudad Autónoma la práctica real de la participación ciudadana? La respuesta podría ser sencilla: Creando estructuras tales como la Viceconsejería de Participación Ciudadana. Pero no nos equivoquemos ya que al no desarrollarse reglamento alguno, queda anulado en la práctica y al no haber una sociedad civil exigente de sus derechos, la Administración Local se inhibe. De nada sirve una estructura para la participación como la Viceconsejería de Participación Ciudadana si no existen canales reales para su ejercicio o si no se establece un sistema que permita garantizarlo. A esto, yo lo llamaría propaganda y derroche en el gasto público, por no perder el decoro. Si con mis impuestos estoy manteniendo una estructura administrativa, exijo que se trabaje con honestidad y no se haga de la participación un sayo de nadie.
Cuando desde la clase política de esta ciudad se habla de participación, se refieren a otras cosas muy diferentes a la participación real, como la legitimación de sus propuestas porque se ha informado al público, o sobre la realización de algún sondeo de opinión, encuesta, etc. La equivocación es de órdago.

La clase política melillense se olvida que la condición esencial para que la participación sea real se tiene que facilitar la intervención de todos los agentes implicados en todas las fases del proceso: identificación de problemas, determinación de prioridades, definición de objetivos, intervención en el diseño y gestión de soluciones; asegurando que en todo momento la relación entre los diferentes actores sea igualitaria por que, desde mi punto de vista, lo más importante en una ciudad tan pequeña y a la vez tan compleja como la nuestra, es cómo se hacen las cosas, las relaciones y el empoderamiento de la propia sociedad que se produce por el camino de: aprender a trabajar en grupo, escuchar las opiniones de los demás, construir entre todos y todas las propuestas, establecer mecanismos de toma de decisiones para participar en igualdad, reconocer el derecho a decidir y luchar por ello, en definitiva formar parte de una ciudadanía activa.





La participación corresponde a una cultura, a una manera de vivir en democracia. Se trata de una forma de entender cómo debemos afrontar los problemas, no de un procedimiento o una metodología que se puede simplemente estandarizar. Ha de ser dinamizada e interiorizada y en esto, la administración local melillense tiene un capítulo pendiente y totalmente abandonado.


La participación se concreta de diversas maneras. Una de ella es la generación de espacios para al diálogo de los que hoy adolece nuestra ciudad, tanto desde el plano político como desde el social. Sólo ha que observar la nula actividad, alguno de ellos desde hace años, de los Consejos Sectoriales existentes, única vía, hoy muerta, de participación en los asuntos públicos y la clamorosa inexistencia del Consejo Económico y Social, ejemplo paradigmático que evidencia el diagnóstico de “Anorexia Democrática” en Melilla. La participación no anula el conflicto. No es el remedio universal a los problemas ciudadanos, pero es el camino más eficaz para toma de decisiones que afectan a la ciudadanía.


Gobierne quien gobierne en la próxima legislatura, debe analizar la necesidad de desarrollar la participación ciudadana, porque sin ella, es muy difícil gobernar, sea cual sea el campo de que se trate. La participación ayuda a tomar las decisiones que mejor se ajustan a los intereses de los ciudadanos. La participación es una forma de crear capital social, de educar a la ciudadanía y crear la conciencia comunitaria melillense. Este es el capítulo pendiente de los que nos gobernaron, los que nos gobiernan y los que nos gobernarán y a la vez se torna en la auténtica prueba, según mi opinión, y la única manera que tiene la Ciudad Autónoma de justificar frente a los ciudadanos los esfuerzos que puedan hacer desde el gobierno representativo que salga de las urnas: si la participación avalará la gestión de los gobernantes. Así como un motor transmite movimiento a través de una polea para que gire una rueda, las acciones de los representantes deberían girar en el sentido de la voluntad de la gente y no precisamente cada cuatro años.


lunes, 9 de mayo de 2011

DE LOS PACTOS DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE MELILLA, EL DIÁLOGO Y LA PARTICIPACIÓN


Comienzo esta reflexión afirmando rotundamente que nunca ha cuajado ningún pacto de ciudad, entendiendo como tal el acuerdo o acuerdos tomados por los distintos grupos políticos, organizaciones sociales, sindicales y empresariales que pudiera servir para la superación de algún obstáculo serio que se interponga en el desarrollo de nuestra ciudad como puede ser el desempleo, la pobreza y exclusión social, o el altísimo índice de abandono y fracaso escolar.


Para muestra, un ejemplo. Tomando en cuenta la pérdida de eficacia de las medidas tradicionales de lucha contra el paro, la Comisión Europea puso en marcha el año 1998 una iniciativa que pretendía descentralizar las políticas activas en el mercado de trabajo y promover la cooperación de todos los socios interesados en la creación de empleo en un territorio determinado.

Por aquel entonces, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla y las principales organizaciones sociales como la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME-CEOE), y los sindicatos Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO) firmaron el 15 de enero de 1988 el Pacto Territorial por el Empleo, un acuerdo de ciudad que ofrecía un marco en el que podría haberse desplegado una estrategia colectiva de desarrollo territorial integrada por distintos elementos como la promoción de nuevas medidas generadoras de empleo y la innovación tecnológica, la mejora de los niveles de
educación y de formación, así como de calidad y  eficacia de las infraestructuras.

El Pacto Territorial Por el Empleo lo dejaron desangrarse hasta desaparecer. La hemorragia mortal vino dada por la ausencia de interés, el desencuentro, y la negación por parte de alguno o varios de los socios de llegar a consensos. Las mismas actitudes que reproducen una y otra vez los que nos representan en la asamblea de la ciudad. Lo vemos en cada Pleno ¿Cómo vamos a avanzar entre desplantes, descalificaciones, desencuentros, insinuaciones y entre ausencia de mesas de diálogo y de consenso? ¿Hacia dónde van a llevar a Melilla con esta forma de gobierno o mejor dicho, de desgobierno?

En plena campaña electoral aparecen propuestas sorprendentes, desde mi punto de vista, como la creación de una fundación para el desarrollo de los distritos IV y V. Sin entrar a valorar en profundidad esta propuesta por no conocerla en detalle, me parece a priori electoralista. ¿Por qué se retoma precisamente ahora una intervención tan localizada? ¿Por qué no dejaron por aquél entonces que se desarrollara con normalidad el Plan de Atención a Zonas Muy Desfavorecidas que el Pacto Territorial por el Empleo había diseñado y consensuado con los agentes sociales y la Ciudad precisamente para normalizar y mejorrar la vida de los habitantes de estos barrios? ¿Qué ocurre con el resto de zonas de la ciudad con serias deficiencias como por ejemplo el monte María Cristina? Sorprende que en una ciudad tan pequeña con un presupuesto tan alto se tengan que inventar cosas como fundaciones para abordar medidas que la propia Ciudad debería desarrollar a través de sus servicios sociales máxime cuando ya llevan en marcha durante varios años en el estado y en el resto de comunidades autónomas los Planes de Inclusión Social.

En mi opinión y en la de cada vez más ciudadanos, necesitamos con urgencia rectificar el modelo de participación y el de “hacer ciudad”. La urgencia es doble. Por una parte, es urgente la normalización de la vida política en términos de respeto y diálogo dejando a un lado las cuestiones personales y las descalificaciones. Y por otra parte, la urgencia tiene que ver directamente con el tema de la participación: o implicamos correcta y paulatinamente a los agentes sociales y económicos y a la propia ciudadanía en un papel de corresponsabilidad en los grandes déficits de nuestra ciudad y en la gestión de los asuntos públicos, o los protagonismos, los individualismos, los territorialismos, los más diferentes corporativismos, llevarán inevitablemente a la insostenibilidad. Pero para ello, la administración local tiene que garantizar el ejercicio efectivo de esos derechos. De nada sirve proclamar o declarar el derecho sino existen canales para su ejercicio o si no se establece un sistema que permita garantizarlo y reponer su posible vulneración.

Más que promesas y proyectos,  Melilla necesita un Pacto de Ciudad.

domingo, 24 de abril de 2011

‘TRANSPARECIA Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA PARA EL PRÓXIMO GOBIERNO’

Por pedir que no quede. En esta época preelectoral es el momento, según parece. Es la oportunidad que nos brindan los diferentes partidos políticos para trasladar propuestas e ideas para la próxima legislatura. ¡Qué generosidad y qué alarde de democracia participativa! Pues comienzo con mi propuesta que seguro compartirán muchos conciudadanos y conciudadanas de esta sufrida Melilla.

La participación ciudadana en nuestra ciudad es una expresión vacía y cualquier parecido con su significado real es pura pantomima.
Para los que nos gobiernan, que la sociedad permanezca sumisa y pasiva es algo que les viene fenomenal para tejer a su gusto. Es una perversión que permite el propio sistema al dejar libre una vía muerta que genera la propia inacción ciudadana al abdicar de sus derechos como ciudadanos.
Desarrollar la democracia participativa implica otra manera de entender y ejercer el poder: un poder que se torna más fuerte cuando cada vez son más personas las que participan en la construcción de las decisiones, en su desarrollo y en su evaluación.
En esa labor de coparticipación ciudadana en la construcción de una Melilla de futuro deberían trabajar los responsables políticos y hacer reflexionar a los que aspiran a gobernar este pedacito de tierra. Quizá sea pedir mucho.
Reflexionar sobre la participación ciudadana con letras mayúsculas es algo complicado porque en mi opinión, quienes nos gobiernan y nos han gobernado durante legislaturas anteriores, tienen una óptica democrática bastante defectuosa.

Transparencia y participación ciudadana son prácticas de buen gobierno que la clase política melillense no parece conocer y menos practicar. Y para muestra un botón. Recientemente la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha aprobado por unanimidad de todos los grupos políticos el Código del Buen Gobierno Local que recoge los principios de transparencia y ética pública, junto a medidas para mejorar la gestión y calidad de la democracia local. Este documento ha sido remitido a todos los gobiernos locales españoles para que, en el uso de su autonomía, lo pudieran ratificar e incorporar a su normativa. Pero con Melilla no debe ir esta historia.
El documento aprobado fue elaborado por un grupo de trabajo integrado por representantes de todos los partidos políticos con representación en la Comisión Ejecutiva de la FEMP: PSOE, PP, IU, CIU y PAR. El texto parte de un preámbulo en el que se recogen recomendaciones y documentos del Consejo de Europa y la apelación al ejercicio de las funciones de los electos locales con sentido de la responsabilidad, voluntad de servicio a la sociedad, transparencia, eficacia y dedicación plena a sus funciones públicas.
¿El gobierno local ha asumido públicamente este ‘Código del Buen Gobierno’ aprobado por unanimidad por la FEMP? No, porque debe pensar que un documento así no es necesario y menos aún un compromiso ratificado en Asamblea ya que estarán convencidos de que su gestión la ejercen con absoluta calidad y solvencia. Esto se da en la inmensa mayoría de los electos locales españoles, pero existen casos excepcionales en los que el sistema democrático soporta casos de mala gestión y corrupción, transfuguismo, falta de transparencia, connivencia con intereses privados y ausencia de cauces para el control de la oposición, que degradan y perjudican a la democracia y dañan la credibilidad de políticos e instituciones…

Frente a ello, el documento de la FEMP propone una nueva forma de gobernar desde la cercanía, apostando por unos ayuntamientos modernos y eficaces y considerando el ámbito local como espacio estratégico de la acción política, el futuro de la democracia y el desarrollo de los derechos de ciudadanía.
Entre los principios más sobresalientes, el Código recoge un decálogo de principios que van desde el respeto al ordenamiento jurídico y el compromiso con la ética pública y la calidad democrática, hasta la defensa de los intereses generales con honradez, objetividad, imparcialidad, austeridad y cercanía al ciudadano. Se propone fomentar la transparencia y la democracia participativa, trabajar por la inclusión social y el equilibrio territorial en los municipios. Del mismo modo, asume el código de conducta política en relación con el transfuguismo. Además, incluye el compromiso de no aceptar regalos que sobrepasen los usos y costumbres de la simple cortesía por parte de entidades y personas.
En lo que atañe a la calidad de la democracia, el documento incluye una serie de medidas para mejorar la gestión y la calidad de la democracia local, entre las que se encuentra la creación de comisiones de control de la contratación pública, la creación de mecanismos para posibilitar la participación de los ciudadanos, facilitar el trabajo de todos los grupos políticos, garantizar la pluralidad en los medios locales de información y favorecer el diálogo con los sectores sociales. Asimismo, propone la regulación de una carta de derechos ciudadanos respecto al funcionamiento de los servicios.
 
Por otra parte, el texto prevé la declaración de causas de incompatibilidad de los electos locales al principio y al finalizar el mandato y cualquier actividad que les proporcione o pueda proporcionar ingresos económicos. Se harán públicas las declaraciones de bienes de los cargos públicos, directivos y personal de confianza de las instituciones, conforme a los modelos aprobados por los Plenos. Se registrarán los cambios patrimoniales o de actividad y se publicarán las retribuciones íntegras así como las compensaciones económicas por la representación desempeñada con motivo del cargo.
Finalmente, sobre las medidas de democracia participativa, el Código contempla medidas tan necesarias como inexistentes hoy por hoy en Melilla de fomento de la democracia participativa como complemento y refuerzo a la democracia representativa. Entre otras, prevé la creación de instrumentos como el Consejo del Municipio, grupos de trabajo en torno a proyectos determinados, talleres de reflexión ciudadana, presupuestos participativos, Consejo económico y Social y Consejos Asesores Sectoriales y la Iniciativa Popular. Se asegura el derecho a la información y el fomento del diálogo y la administración relacional.

¿No les parece un ‘código de buen gobierno’ urgente y necesario para nuestra ciudad? ¿y no les parece que es hora de exigir a la clase política que las medidas de participación y consulta ciudadana hay que hacerlas durante los cuatro años de legislatura y no únicamente en época de elecciones?


sábado, 23 de abril de 2011

La fractura entre política y ciudadanos

Por Elisa de la Nuez, abogada del Estado excedente y directora gerente de Iclaves
(EL MUNDO, 03/03/11)

El proceso de elaboración de listas electorales realizado por los grandes partidos de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales ha puesto de manifiesto, una vez más, el grave riesgo de fractura entre la ciudadanía y la clase política que existe hoy en nuestro país. Los españoles nos preguntamos estos días, ante el lamentable espectáculo ofrecido, si nuestros representantes son realmente conscientes de la frustración que produce en el ciudadano observar el desparpajo con el que se ponen de acuerdo para abandonar sus pactos anticorrupción y sus códigos de conducta. Y del riesgo que implica esa frustración acumulada.


El mensaje que transmiten a la ciudadanía tales pactos informales es que los códigos éticos se elaboran y difunden para quedar bien, sin perjuicio de que, cuando se acerquen las elecciones, se aparquen sin rubor. Por cierto, que ya nos gustaría a los ciudadanos que otros acuerdos entre los grandes partidos sobre las cuestiones fundamentales para el país se produjesen con igual rapidez… Pero no, pese a la grave crisis económica e institucional que padecemos, sólo hay un gran consenso (eso sí, sin foto publicitaria) entre los partidos mayoritarios: el que permite la inclusión en las listas electorales o en cargos orgánicos de los partidos a candidatos imputados o incluso sentenciados por prevaricación «si no se han enriquecido personalmente».


No hay riesgo mayor en una democracia que el que la ciudadanía identifique a la clase política de forma creciente como una casta aparte, con intereses muy distintos al de los ciudadanos a los que se supone que representan.

Intereses que van evolucionando, casi insensiblemente, de políticos a partidistas y de partidistas a clientelares y de clientelares a patrimoniales. Los ejemplos son innumerables, pero podemos citar desde el régimen de pensiones e incompatibilidades de los diputados hasta la negativa a rendir cuentas de cualquier tipo (ya sea por regalos, adjudicaciones irregulares, EREs fantasmas) sin mencionar los escándalos de la compra de votos o de las detenciones de gestores públicos en activo.

Todos estos ejemplos ponen de relieve que hay una casta política que está o se cree por encima de las reglas que rigen en la vida del resto de los mortales, donde la mala gestión, los errores y no digamos los delitos pasan factura.

Por tanto, es normal, máxime en un momento de gravísima crisis económica e institucional, que estos privilegios generen un creciente resentimiento. Es probable que esta situación, unida a la cada vez más evidente incapacidad de muchos de nuestros gobernantes y líderes, sea causa directa del creciente desprestigio de nuestros políticos como clase. Que esto es lo que está ocurriendo lo demuestra la creciente preocupación de los españoles con respecto a sus políticos, que reaparece una y otra vez en las encuestas del CIS, y la bajísima puntuación que merecen todos ellos, situación que está erosionando de forma muy grave nuestra todavía joven democracia.

Pero quizá lo más llamativo de todo es la absoluta falta de conciencia de la situación que -salvo excepciones- tiene la propia clase política. No ven lo que vemos todos y lo que dicen las encuestas: que existe una fractura que se está agrandando a pasos agigantados entre ellos, los representantes, y nosotros, los representados. Que dicen y hacen cosas que ya no nos creemos que sean en nombre nuestro, incluso que no queremos que se hagan y se digan en nuestro nombre.

No queremos que se nos diga que da igual que en las listas (o en los cargos orgánicos de los partidos) haya personas imputadas por delitos muy graves, como el cohecho, o hasta condenadas por prevaricación, porque, total, eso no afecta al resultado electoral. Conviene recordar que la prevaricación o el cohecho son delitos contra la Administración Pública, delitos donde se dictan resoluciones arbitrarias o injustas sabiéndolo, o donde se reciben regalos por razón del cargo o a cambio de favores. No estamos dispuestos a oír, cada vez que hay un escándalo que afecta al propio partido, que todo obedece a una conspiración política con la complicidad de instituciones claves del Estado, que se desprestigian de paso sin ningún rubor. Ni tampoco queremos que se invoquen principios éticos y se clame por un endurecimiento de las penas por corrupción y por reformas del Código Penal cuando no se es capaz de expulsar de las listas electorales a candidatos imputados.


Tal como están las cosas es obvio que la pelota está ya en nuestro tejado, y que nos corresponde, por ello, una grave responsabilidad. Puede que si los ciudadanos no decimos de una vez por todas que todo no da igual, que no queremos estas listas, que exigimos responsabilidades y que, en consecuencia, no votamos a partidos que actúen así, lo que nos espere a la vuelta de la esquina sea un salvador que nos prometa redimirnos de esta casta de privilegiados. Y para entonces la cosa ya no tendrá ningún remedio.

martes, 1 de febrero de 2011

Los españoles de las autonomías más pobres viven menos y enferman más

La tasa de mortalidad en Melilla supera en un 20% la de Navarra

El País. JOSEP GARRIGA - Barcelona - 23/09/2009 

Según el Informe de la Inclusión Social en España, elaborado por Caixa Catalunya, en la ciudad de Melilla y en las comunidades de Andalucía, Extremadura y Canarias, con unos niveles de pobreza relativa elevados, los hombres y mujeres son menos longevos, el número de enfermos crónicos supera la media y el estado de salud de sus habitantes es peor que en las regiones más ricas. Por ejemplo, la tasa de mortalidad en Melilla es un 20% más alta que en Navarra, con más renta y calidad de vida. Cataluña, Madrid y País Vasco son las zonas con menor mortalidad y mayor esperanza de vida

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miércoles, 19 de enero de 2011

El origen de las migraciones modernas 1/2

Conferencia de Arcadi Oliveres, economista español y un reconocido activista por la justicia social y la paz.


El origen de las migraciones modernas 2/2

Conferencia de Arcadi Oliveres, economista español y un reconocido activista por la justicia social y la paz.