Sin comentarios.
'Si la sociedad civil melillense no asume su rol como actor social para ejercer su derecho a participar e incidir en la toma de decisiones, no se producirán cambios significativos en nuestra ciudad'.
domingo, 15 de mayo de 2011
ANOREXIA DEMOCRÁTICA
Gane el partido que gane en estas próximas elecciones, por favor, no nos tomen el pelo. La legitimidad de las urnas no otorga patente de corso. La legitimidad emanada de las urnas no es un aval permanente, ilimitado, que permite ejercer una suerte de despotismo “democrático” (muchas veces escasamente ilustrado). Den ejemplo y pasen de la democracia representativa a la participativa.
El derecho a la participación ciudadana se recoge en todos los instrumentos de bases legales, tanto en los documentos y compromisos de organizaciones internacionales, como en los de la Unión Europea, y en los nacionales y de las Comunidades Autónomas. Si bien es un derecho que al no desarrollarse en reglamentos, puede quedar anulado en la práctica, así ocurre en la realidad en nuestra ciudad. Ya en 1998 se publica el Marco de actuación para el desarrollo urbano sostenible en la UE, estableciendo cuatro objetivos, uno de ellos «contribuir a un buen gobierno urbano y a la participación ciudadana».
En 1999 el Comité de las Regiones aprueba un dictamen sobre ese Marco de actuación, lo valora positivamente y respecto al objetivo cuatro puntualiza que «se deberían realizar trabajos a nivel europeo para hallar formas eficaces de hacer participar a todos los sectores de las comunidades locales y a las personas social y económicamente excluidas» (COMITÉ DE LAS REGIONES, 1998) De igual modo incide en el interés de la práctica y difusión de experiencias de grupos y tribunales de ciudadanos, foros cívicos y sistemas de indicadores.
La clase política melillense se olvida que la condición esencial para que la participación sea real se tiene que facilitar la intervención de todos los agentes implicados en todas las fases del proceso: identificación de problemas, determinación de prioridades, definición de objetivos, intervención en el diseño y gestión de soluciones; asegurando que en todo momento la relación entre los diferentes actores sea igualitaria por que, desde mi punto de vista, lo más importante en una ciudad tan pequeña y a la vez tan compleja como la nuestra, es cómo se hacen las cosas, las relaciones y el empoderamiento de la propia sociedad que se produce por el camino de: aprender a trabajar en grupo, escuchar las opiniones de los demás, construir entre todos y todas las propuestas, establecer mecanismos de toma de decisiones para participar en igualdad, reconocer el derecho a decidir y luchar por ello, en definitiva formar parte de una ciudadanía activa.
La participación corresponde a una cultura, a una manera de vivir en democracia. Se trata de una forma de entender cómo debemos afrontar los problemas, no de un procedimiento o una metodología que se puede simplemente estandarizar. Ha de ser dinamizada e interiorizada y en esto, la administración local melillense tiene un capítulo pendiente y totalmente abandonado.
La participación se concreta de diversas maneras. Una de ella es la generación de espacios para al diálogo de los que hoy adolece nuestra ciudad, tanto desde el plano político como desde el social. Sólo ha que observar la nula actividad, alguno de ellos desde hace años, de los Consejos Sectoriales existentes, única vía, hoy muerta, de participación en los asuntos públicos y la clamorosa inexistencia del Consejo Económico y Social, ejemplo paradigmático que evidencia el diagnóstico de “Anorexia Democrática” en Melilla. La participación no anula el conflicto. No es el remedio universal a los problemas ciudadanos, pero es el camino más eficaz para toma de decisiones que afectan a la ciudadanía.
Gobierne quien gobierne en la próxima legislatura, debe analizar la necesidad de desarrollar la participación ciudadana, porque sin ella, es muy difícil gobernar, sea cual sea el campo de que se trate. La participación ayuda a tomar las decisiones que mejor se ajustan a los intereses de los ciudadanos. La participación es una forma de crear capital social, de educar a la ciudadanía y crear la conciencia comunitaria melillense. Este es el capítulo pendiente de los que nos gobernaron, los que nos gobiernan y los que nos gobernarán y a la vez se torna en la auténtica prueba, según mi opinión, y la única manera que tiene la Ciudad Autónoma de justificar frente a los ciudadanos los esfuerzos que puedan hacer desde el gobierno representativo que salga de las urnas: si la participación avalará la gestión de los gobernantes. Así como un motor transmite movimiento a través de una polea para que gire una rueda, las acciones de los representantes deberían girar en el sentido de la voluntad de la gente y no precisamente cada cuatro años.
El derecho a la participación ciudadana se recoge en todos los instrumentos de bases legales, tanto en los documentos y compromisos de organizaciones internacionales, como en los de la Unión Europea, y en los nacionales y de las Comunidades Autónomas. Si bien es un derecho que al no desarrollarse en reglamentos, puede quedar anulado en la práctica, así ocurre en la realidad en nuestra ciudad. Ya en 1998 se publica el Marco de actuación para el desarrollo urbano sostenible en la UE, estableciendo cuatro objetivos, uno de ellos «contribuir a un buen gobierno urbano y a la participación ciudadana».
En 1999 el Comité de las Regiones aprueba un dictamen sobre ese Marco de actuación, lo valora positivamente y respecto al objetivo cuatro puntualiza que «se deberían realizar trabajos a nivel europeo para hallar formas eficaces de hacer participar a todos los sectores de las comunidades locales y a las personas social y económicamente excluidas» (COMITÉ DE LAS REGIONES, 1998) De igual modo incide en el interés de la práctica y difusión de experiencias de grupos y tribunales de ciudadanos, foros cívicos y sistemas de indicadores.
Por su parte las autoridades locales europeas unidas desde 1994 en la Campaña Europea de Ciudades y Municipios sostenibles han resaltado la participación ciudadana en los diferentes documentos que recogen el proceso de creación de las Agendas Locales 21. En la Carta de las ciudades europeas hacia la sostenibilidad (Carta de Aalborg), de 1994, exponen: I.13 El papel de los ciudadanos y la participación de la comunidad. «Garantizaremos el acceso a la información a todos los ciudadanos y grupos interesados y velaremos por que puedan participar en los procesos locales de toma de decisiones».
En la conferencia de Lisboa en 1996, se realiza el documento El Plan de Actuación, Lisboa. «de la Carta a la Acción», donde se habla de crear un forum de representantes de todos los sectores de la comunidad para la elaboración de las Agendas Locales, de la que por cierto, de la Agenda Local de Melilla, nunca más se supo. Otra pantomima más que serviría en su día para justificar alguna inyección económica del Ministerio de Medio Ambiente a la Ciudad.
En la conferencia de Lisboa en 1996, se realiza el documento El Plan de Actuación, Lisboa. «de la Carta a la Acción», donde se habla de crear un forum de representantes de todos los sectores de la comunidad para la elaboración de las Agendas Locales, de la que por cierto, de la Agenda Local de Melilla, nunca más se supo. Otra pantomima más que serviría en su día para justificar alguna inyección económica del Ministerio de Medio Ambiente a la Ciudad.
Pero ¿Cómo articula la Ciudad Autónoma la práctica real de la participación ciudadana? La respuesta podría ser sencilla: Creando estructuras tales como la Viceconsejería de Participación Ciudadana. Pero no nos equivoquemos ya que al no desarrollarse reglamento alguno, queda anulado en la práctica y al no haber una sociedad civil exigente de sus derechos, la Administración Local se inhibe. De nada sirve una estructura para la participación como la Viceconsejería de Participación Ciudadana si no existen canales reales para su ejercicio o si no se establece un sistema que permita garantizarlo. A esto, yo lo llamaría propaganda y derroche en el gasto público, por no perder el decoro. Si con mis impuestos estoy manteniendo una estructura administrativa, exijo que se trabaje con honestidad y no se haga de la participación un sayo de nadie.
Cuando desde la clase política de esta ciudad se habla de participación, se refieren a otras cosas muy diferentes a la participación real, como la legitimación de sus propuestas porque se ha informado al público, o sobre la realización de algún sondeo de opinión, encuesta, etc. La equivocación es de órdago. La clase política melillense se olvida que la condición esencial para que la participación sea real se tiene que facilitar la intervención de todos los agentes implicados en todas las fases del proceso: identificación de problemas, determinación de prioridades, definición de objetivos, intervención en el diseño y gestión de soluciones; asegurando que en todo momento la relación entre los diferentes actores sea igualitaria por que, desde mi punto de vista, lo más importante en una ciudad tan pequeña y a la vez tan compleja como la nuestra, es cómo se hacen las cosas, las relaciones y el empoderamiento de la propia sociedad que se produce por el camino de: aprender a trabajar en grupo, escuchar las opiniones de los demás, construir entre todos y todas las propuestas, establecer mecanismos de toma de decisiones para participar en igualdad, reconocer el derecho a decidir y luchar por ello, en definitiva formar parte de una ciudadanía activa.
La participación corresponde a una cultura, a una manera de vivir en democracia. Se trata de una forma de entender cómo debemos afrontar los problemas, no de un procedimiento o una metodología que se puede simplemente estandarizar. Ha de ser dinamizada e interiorizada y en esto, la administración local melillense tiene un capítulo pendiente y totalmente abandonado.
La participación se concreta de diversas maneras. Una de ella es la generación de espacios para al diálogo de los que hoy adolece nuestra ciudad, tanto desde el plano político como desde el social. Sólo ha que observar la nula actividad, alguno de ellos desde hace años, de los Consejos Sectoriales existentes, única vía, hoy muerta, de participación en los asuntos públicos y la clamorosa inexistencia del Consejo Económico y Social, ejemplo paradigmático que evidencia el diagnóstico de “Anorexia Democrática” en Melilla. La participación no anula el conflicto. No es el remedio universal a los problemas ciudadanos, pero es el camino más eficaz para toma de decisiones que afectan a la ciudadanía.
Gobierne quien gobierne en la próxima legislatura, debe analizar la necesidad de desarrollar la participación ciudadana, porque sin ella, es muy difícil gobernar, sea cual sea el campo de que se trate. La participación ayuda a tomar las decisiones que mejor se ajustan a los intereses de los ciudadanos. La participación es una forma de crear capital social, de educar a la ciudadanía y crear la conciencia comunitaria melillense. Este es el capítulo pendiente de los que nos gobernaron, los que nos gobiernan y los que nos gobernarán y a la vez se torna en la auténtica prueba, según mi opinión, y la única manera que tiene la Ciudad Autónoma de justificar frente a los ciudadanos los esfuerzos que puedan hacer desde el gobierno representativo que salga de las urnas: si la participación avalará la gestión de los gobernantes. Así como un motor transmite movimiento a través de una polea para que gire una rueda, las acciones de los representantes deberían girar en el sentido de la voluntad de la gente y no precisamente cada cuatro años.
lunes, 9 de mayo de 2011
DE LOS PACTOS DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE MELILLA, EL DIÁLOGO Y LA PARTICIPACIÓN
Comienzo esta reflexión afirmando rotundamente que nunca ha cuajado ningún pacto de ciudad, entendiendo como tal el acuerdo o acuerdos tomados por los distintos grupos políticos, organizaciones sociales, sindicales y empresariales que pudiera servir para la superación de algún obstáculo serio que se interponga en el desarrollo de nuestra ciudad como puede ser el desempleo, la pobreza y exclusión social, o el altísimo índice de abandono y fracaso escolar.
Para muestra, un ejemplo. Tomando en cuenta la pérdida de eficacia de las medidas tradicionales de lucha contra el paro, la Comisión Europea puso en marcha el año 1998 una iniciativa que pretendía descentralizar las políticas activas en el mercado de trabajo y promover la cooperación de todos los socios interesados en la creación de empleo en un territorio determinado.
Por aquel entonces, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla y las principales organizaciones sociales como la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME-CEOE), y los sindicatos Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO) firmaron el 15 de enero de 1988 el Pacto Territorial por el Empleo, un acuerdo de ciudad que ofrecía un marco en el que podría haberse desplegado una estrategia colectiva de desarrollo territorial integrada por distintos elementos como la promoción de nuevas medidas generadoras de empleo y la innovación tecnológica, la mejora de los niveles de
educación y de formación, así como de calidad y eficacia de las infraestructuras.
El Pacto Territorial Por el Empleo lo dejaron desangrarse hasta desaparecer. La hemorragia mortal vino dada por la ausencia de interés, el desencuentro, y la negación por parte de alguno o varios de los socios de llegar a consensos. Las mismas actitudes que reproducen una y otra vez los que nos representan en la asamblea de la ciudad. Lo vemos en cada Pleno ¿Cómo vamos a avanzar entre desplantes, descalificaciones, desencuentros, insinuaciones y entre ausencia de mesas de diálogo y de consenso? ¿Hacia dónde van a llevar a Melilla con esta forma de gobierno o mejor dicho, de desgobierno?
En plena campaña electoral aparecen propuestas sorprendentes, desde mi punto de vista, como la creación de una fundación para el desarrollo de los distritos IV y V. Sin entrar a valorar en profundidad esta propuesta por no conocerla en detalle, me parece a priori electoralista. ¿Por qué se retoma precisamente ahora una intervención tan localizada? ¿Por qué no dejaron por aquél entonces que se desarrollara con normalidad el Plan de Atención a Zonas Muy Desfavorecidas que el Pacto Territorial por el Empleo había diseñado y consensuado con los agentes sociales y la Ciudad precisamente para normalizar y mejorrar la vida de los habitantes de estos barrios? ¿Qué ocurre con el resto de zonas de la ciudad con serias deficiencias como por ejemplo el monte María Cristina? Sorprende que en una ciudad tan pequeña con un presupuesto tan alto se tengan que inventar cosas como fundaciones para abordar medidas que la propia Ciudad debería desarrollar a través de sus servicios sociales máxime cuando ya llevan en marcha durante varios años en el estado y en el resto de comunidades autónomas los Planes de Inclusión Social.
En mi opinión y en la de cada vez más ciudadanos, necesitamos con urgencia rectificar el modelo de participación y el de “hacer ciudad”. La urgencia es doble. Por una parte, es urgente la normalización de la vida política en términos de respeto y diálogo dejando a un lado las cuestiones personales y las descalificaciones. Y por otra parte, la urgencia tiene que ver directamente con el tema de la participación: o implicamos correcta y paulatinamente a los agentes sociales y económicos y a la propia ciudadanía en un papel de corresponsabilidad en los grandes déficits de nuestra ciudad y en la gestión de los asuntos públicos, o los protagonismos, los individualismos, los territorialismos, los más diferentes corporativismos, llevarán inevitablemente a la insostenibilidad. Pero para ello, la administración local tiene que garantizar el ejercicio efectivo de esos derechos. De nada sirve proclamar o declarar el derecho sino existen canales para su ejercicio o si no se establece un sistema que permita garantizarlo y reponer su posible vulneración.
Más que promesas y proyectos, Melilla necesita un Pacto de Ciudad.
domingo, 24 de abril de 2011
‘TRANSPARECIA Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA PARA EL PRÓXIMO GOBIERNO’
Por pedir que no quede. En esta época preelectoral es el momento, según parece. Es la oportunidad que nos brindan los diferentes partidos políticos para trasladar propuestas e ideas para la próxima legislatura. ¡Qué generosidad y qué alarde de democracia participativa! Pues comienzo con mi propuesta que seguro compartirán muchos conciudadanos y conciudadanas de esta sufrida Melilla.
La participación ciudadana en nuestra ciudad es una expresión vacía y cualquier parecido con su significado real es pura pantomima.
Para los que nos gobiernan, que la sociedad permanezca sumisa y pasiva es algo que les viene fenomenal para tejer a su gusto. Es una perversión que permite el propio sistema al dejar libre una vía muerta que genera la propia inacción ciudadana al abdicar de sus derechos como ciudadanos.
Desarrollar la democracia participativa implica otra manera de entender y ejercer el poder: un poder que se torna más fuerte cuando cada vez son más personas las que participan en la construcción de las decisiones, en su desarrollo y en su evaluación.
En esa labor de coparticipación ciudadana en la construcción de una Melilla de futuro deberían trabajar los responsables políticos y hacer reflexionar a los que aspiran a gobernar este pedacito de tierra. Quizá sea pedir mucho.
Reflexionar sobre la participación ciudadana con letras mayúsculas es algo complicado porque en mi opinión, quienes nos gobiernan y nos han gobernado durante legislaturas anteriores, tienen una óptica democrática bastante defectuosa.
Transparencia y participación ciudadana son prácticas de buen gobierno que la clase política melillense no parece conocer y menos practicar. Y para muestra un botón. Recientemente la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha aprobado por unanimidad de todos los grupos políticos el Código del Buen Gobierno Local que recoge los principios de transparencia y ética pública, junto a medidas para mejorar la gestión y calidad de la democracia local. Este documento ha sido remitido a todos los gobiernos locales españoles para que, en el uso de su autonomía, lo pudieran ratificar e incorporar a su normativa. Pero con Melilla no debe ir esta historia.El documento aprobado fue elaborado por un grupo de trabajo integrado por representantes de todos los partidos políticos con representación en la Comisión Ejecutiva de la FEMP: PSOE, PP, IU, CIU y PAR. El texto parte de un preámbulo en el que se recogen recomendaciones y documentos del Consejo de Europa y la apelación al ejercicio de las funciones de los electos locales con sentido de la responsabilidad, voluntad de servicio a la sociedad, transparencia, eficacia y dedicación plena a sus funciones públicas.
¿El gobierno local ha asumido públicamente este ‘Código del Buen Gobierno’ aprobado por unanimidad por la FEMP? No, porque debe pensar que un documento así no es necesario y menos aún un compromiso ratificado en Asamblea ya que estarán convencidos de que su gestión la ejercen con absoluta calidad y solvencia. Esto se da en la inmensa mayoría de los electos locales españoles, pero existen casos excepcionales en los que el sistema democrático soporta casos de mala gestión y corrupción, transfuguismo, falta de transparencia, connivencia con intereses privados y ausencia de cauces para el control de la oposición, que degradan y perjudican a la democracia y dañan la credibilidad de políticos e instituciones…
Frente a ello, el documento de la FEMP propone una nueva forma de gobernar desde la cercanía, apostando por unos ayuntamientos modernos y eficaces y considerando el ámbito local como espacio estratégico de la acción política, el futuro de la democracia y el desarrollo de los derechos de ciudadanía.
Entre los principios más sobresalientes, el Código recoge un decálogo de principios que van desde el respeto al ordenamiento jurídico y el compromiso con la ética pública y la calidad democrática, hasta la defensa de los intereses generales con honradez, objetividad, imparcialidad, austeridad y cercanía al ciudadano. Se propone fomentar la transparencia y la democracia participativa, trabajar por la inclusión social y el equilibrio territorial en los municipios. Del mismo modo, asume el código de conducta política en relación con el transfuguismo. Además, incluye el compromiso de no aceptar regalos que sobrepasen los usos y costumbres de la simple cortesía por parte de entidades y personas.
En lo que atañe a la calidad de la democracia, el documento incluye una serie de medidas para mejorar la gestión y la calidad de la democracia local, entre las que se encuentra la creación de comisiones de control de la contratación pública, la creación de mecanismos para posibilitar la participación de los ciudadanos, facilitar el trabajo de todos los grupos políticos, garantizar la pluralidad en los medios locales de información y favorecer el diálogo con los sectores sociales. Asimismo, propone la regulación de una carta de derechos ciudadanos respecto al funcionamiento de los servicios.
Por otra parte, el texto prevé la declaración de causas de incompatibilidad de los electos locales al principio y al finalizar el mandato y cualquier actividad que les proporcione o pueda proporcionar ingresos económicos. Se harán públicas las declaraciones de bienes de los cargos públicos, directivos y personal de confianza de las instituciones, conforme a los modelos aprobados por los Plenos. Se registrarán los cambios patrimoniales o de actividad y se publicarán las retribuciones íntegras así como las compensaciones económicas por la representación desempeñada con motivo del cargo.
Finalmente, sobre las medidas de democracia participativa, el Código contempla medidas tan necesarias como inexistentes hoy por hoy en Melilla de fomento de la democracia participativa como complemento y refuerzo a la democracia representativa. Entre otras, prevé la creación de instrumentos como el Consejo del Municipio, grupos de trabajo en torno a proyectos determinados, talleres de reflexión ciudadana, presupuestos participativos, Consejo económico y Social y Consejos Asesores Sectoriales y la Iniciativa Popular. Se asegura el derecho a la información y el fomento del diálogo y la administración relacional. ¿No les parece un ‘código de buen gobierno’ urgente y necesario para nuestra ciudad? ¿y no les parece que es hora de exigir a la clase política que las medidas de participación y consulta ciudadana hay que hacerlas durante los cuatro años de legislatura y no únicamente en época de elecciones?
sábado, 23 de abril de 2011
La fractura entre política y ciudadanos
Por Elisa de la Nuez, abogada del Estado excedente y directora gerente de Iclaves
(EL MUNDO, 03/03/11)
El proceso de elaboración de listas electorales realizado por los grandes partidos de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales ha puesto de manifiesto, una vez más, el grave riesgo de fractura entre la ciudadanía y la clase política que existe hoy en nuestro país. Los españoles nos preguntamos estos días, ante el lamentable espectáculo ofrecido, si nuestros representantes son realmente conscientes de la frustración que produce en el ciudadano observar el desparpajo con el que se ponen de acuerdo para abandonar sus pactos anticorrupción y sus códigos de conducta. Y del riesgo que implica esa frustración acumulada.
No hay riesgo mayor en una democracia que el que la ciudadanía identifique a la clase política de forma creciente como una casta aparte, con intereses muy distintos al de los ciudadanos a los que se supone que representan.
Intereses que van evolucionando, casi insensiblemente, de políticos a partidistas y de partidistas a clientelares y de clientelares a patrimoniales. Los ejemplos son innumerables, pero podemos citar desde el régimen de pensiones e incompatibilidades de los diputados hasta la negativa a rendir cuentas de cualquier tipo (ya sea por regalos, adjudicaciones irregulares, EREs fantasmas) sin mencionar los escándalos de la compra de votos o de las detenciones de gestores públicos en activo.
Todos estos ejemplos ponen de relieve que hay una casta política que está o se cree por encima de las reglas que rigen en la vida del resto de los mortales, donde la mala gestión, los errores y no digamos los delitos pasan factura.
Por tanto, es normal, máxime en un momento de gravísima crisis económica e institucional, que estos privilegios generen un creciente resentimiento. Es probable que esta situación, unida a la cada vez más evidente incapacidad de muchos de nuestros gobernantes y líderes, sea causa directa del creciente desprestigio de nuestros políticos como clase. Que esto es lo que está ocurriendo lo demuestra la creciente preocupación de los españoles con respecto a sus políticos, que reaparece una y otra vez en las encuestas del CIS, y la bajísima puntuación que merecen todos ellos, situación que está erosionando de forma muy grave nuestra todavía joven democracia.
Pero quizá lo más llamativo de todo es la absoluta falta de conciencia de la situación que -salvo excepciones- tiene la propia clase política. No ven lo que vemos todos y lo que dicen las encuestas: que existe una fractura que se está agrandando a pasos agigantados entre ellos, los representantes, y nosotros, los representados. Que dicen y hacen cosas que ya no nos creemos que sean en nombre nuestro, incluso que no queremos que se hagan y se digan en nuestro nombre.
No queremos que se nos diga que da igual que en las listas (o en los cargos orgánicos de los partidos) haya personas imputadas por delitos muy graves, como el cohecho, o hasta condenadas por prevaricación, porque, total, eso no afecta al resultado electoral. Conviene recordar que la prevaricación o el cohecho son delitos contra la Administración Pública, delitos donde se dictan resoluciones arbitrarias o injustas sabiéndolo, o donde se reciben regalos por razón del cargo o a cambio de favores. No estamos dispuestos a oír, cada vez que hay un escándalo que afecta al propio partido, que todo obedece a una conspiración política con la complicidad de instituciones claves del Estado, que se desprestigian de paso sin ningún rubor. Ni tampoco queremos que se invoquen principios éticos y se clame por un endurecimiento de las penas por corrupción y por reformas del Código Penal cuando no se es capaz de expulsar de las listas electorales a candidatos imputados.
Tal como están las cosas es obvio que la pelota está ya en nuestro tejado, y que nos corresponde, por ello, una grave responsabilidad. Puede que si los ciudadanos no decimos de una vez por todas que todo no da igual, que no queremos estas listas, que exigimos responsabilidades y que, en consecuencia, no votamos a partidos que actúen así, lo que nos espere a la vuelta de la esquina sea un salvador que nos prometa redimirnos de esta casta de privilegiados. Y para entonces la cosa ya no tendrá ningún remedio.
(EL MUNDO, 03/03/11)
El proceso de elaboración de listas electorales realizado por los grandes partidos de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales ha puesto de manifiesto, una vez más, el grave riesgo de fractura entre la ciudadanía y la clase política que existe hoy en nuestro país. Los españoles nos preguntamos estos días, ante el lamentable espectáculo ofrecido, si nuestros representantes son realmente conscientes de la frustración que produce en el ciudadano observar el desparpajo con el que se ponen de acuerdo para abandonar sus pactos anticorrupción y sus códigos de conducta. Y del riesgo que implica esa frustración acumulada.
El mensaje que transmiten a la ciudadanía tales pactos informales es que los códigos éticos se elaboran y difunden para quedar bien, sin perjuicio de que, cuando se acerquen las elecciones, se aparquen sin rubor. Por cierto, que ya nos gustaría a los ciudadanos que otros acuerdos entre los grandes partidos sobre las cuestiones fundamentales para el país se produjesen con igual rapidez… Pero no, pese a la grave crisis económica e institucional que padecemos, sólo hay un gran consenso (eso sí, sin foto publicitaria) entre los partidos mayoritarios: el que permite la inclusión en las listas electorales o en cargos orgánicos de los partidos a candidatos imputados o incluso sentenciados por prevaricación «si no se han enriquecido personalmente».
No hay riesgo mayor en una democracia que el que la ciudadanía identifique a la clase política de forma creciente como una casta aparte, con intereses muy distintos al de los ciudadanos a los que se supone que representan.
Intereses que van evolucionando, casi insensiblemente, de políticos a partidistas y de partidistas a clientelares y de clientelares a patrimoniales. Los ejemplos son innumerables, pero podemos citar desde el régimen de pensiones e incompatibilidades de los diputados hasta la negativa a rendir cuentas de cualquier tipo (ya sea por regalos, adjudicaciones irregulares, EREs fantasmas) sin mencionar los escándalos de la compra de votos o de las detenciones de gestores públicos en activo.
Todos estos ejemplos ponen de relieve que hay una casta política que está o se cree por encima de las reglas que rigen en la vida del resto de los mortales, donde la mala gestión, los errores y no digamos los delitos pasan factura.
Por tanto, es normal, máxime en un momento de gravísima crisis económica e institucional, que estos privilegios generen un creciente resentimiento. Es probable que esta situación, unida a la cada vez más evidente incapacidad de muchos de nuestros gobernantes y líderes, sea causa directa del creciente desprestigio de nuestros políticos como clase. Que esto es lo que está ocurriendo lo demuestra la creciente preocupación de los españoles con respecto a sus políticos, que reaparece una y otra vez en las encuestas del CIS, y la bajísima puntuación que merecen todos ellos, situación que está erosionando de forma muy grave nuestra todavía joven democracia.
Pero quizá lo más llamativo de todo es la absoluta falta de conciencia de la situación que -salvo excepciones- tiene la propia clase política. No ven lo que vemos todos y lo que dicen las encuestas: que existe una fractura que se está agrandando a pasos agigantados entre ellos, los representantes, y nosotros, los representados. Que dicen y hacen cosas que ya no nos creemos que sean en nombre nuestro, incluso que no queremos que se hagan y se digan en nuestro nombre.
No queremos que se nos diga que da igual que en las listas (o en los cargos orgánicos de los partidos) haya personas imputadas por delitos muy graves, como el cohecho, o hasta condenadas por prevaricación, porque, total, eso no afecta al resultado electoral. Conviene recordar que la prevaricación o el cohecho son delitos contra la Administración Pública, delitos donde se dictan resoluciones arbitrarias o injustas sabiéndolo, o donde se reciben regalos por razón del cargo o a cambio de favores. No estamos dispuestos a oír, cada vez que hay un escándalo que afecta al propio partido, que todo obedece a una conspiración política con la complicidad de instituciones claves del Estado, que se desprestigian de paso sin ningún rubor. Ni tampoco queremos que se invoquen principios éticos y se clame por un endurecimiento de las penas por corrupción y por reformas del Código Penal cuando no se es capaz de expulsar de las listas electorales a candidatos imputados.
Tal como están las cosas es obvio que la pelota está ya en nuestro tejado, y que nos corresponde, por ello, una grave responsabilidad. Puede que si los ciudadanos no decimos de una vez por todas que todo no da igual, que no queremos estas listas, que exigimos responsabilidades y que, en consecuencia, no votamos a partidos que actúen así, lo que nos espere a la vuelta de la esquina sea un salvador que nos prometa redimirnos de esta casta de privilegiados. Y para entonces la cosa ya no tendrá ningún remedio.
martes, 1 de febrero de 2011
Los españoles de las autonomías más pobres viven menos y enferman más
La tasa de mortalidad en Melilla supera en un 20% la de Navarra
El País. JOSEP GARRIGA - Barcelona - 23/09/2009
Según el Informe de la Inclusión Social en España, elaborado por Caixa Catalunya, en la ciudad de Melilla y en las comunidades de Andalucía, Extremadura y Canarias, con unos niveles de pobreza relativa elevados, los hombres y mujeres son menos longevos, el número de enfermos crónicos supera la media y el estado de salud de sus habitantes es peor que en las regiones más ricas. Por ejemplo, la tasa de mortalidad en Melilla es un 20% más alta que en Navarra, con más renta y calidad de vida. Cataluña, Madrid y País Vasco son las zonas con menor mortalidad y mayor esperanza de vida
Ir a la noticia:
miércoles, 19 de enero de 2011
El origen de las migraciones modernas 1/2
Conferencia de Arcadi Oliveres, economista español y un reconocido activista por la justicia social y la paz.
El origen de las migraciones modernas 2/2
Conferencia de Arcadi Oliveres, economista español y un reconocido activista por la justicia social y la paz.
domingo, 9 de enero de 2011
"Comprar, tirar, comprar"
’Comprar, tirar, comprar’. Avance
Baterías que se 'mueren' a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas... ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos?
Rodado en Catalunya, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana, Comprar, tirar, comprar, hace un recorrido por la historia de una práctica empresarial que consiste en la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo porque, como ya publicaba en 1928 una influyente revista de publicidad norteamericana, "un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios".
El documental, dirigido por Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española, es el resultado de tres años de investigación, hace uso de imágenes de archivo poco conocidas; aporta pruebas documentales y muestra las desastrosas consecuencias medioambientales que se derivan de esta práctica. También presenta diversos ejemplos del espíritu de resistencia que está creciendo entre los consumidores y recoge el análisis y la opinión de economistas, diseñadores e intelectuales que proponen vías alternativas para salvar economía y medio ambiente
sábado, 8 de enero de 2011
"Dos Lobos"
Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas.
El dijo, “Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros.
“Uno es Malvado – Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego..
El dijo, “Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros.
“Uno es Malvado – Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego..
“El otro es Bueno – Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.”
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: “¿Qué lobo gana?”
El viejo Cherokee respondió, “Aquél al que tú alimentes.”
jueves, 6 de enero de 2011
SIETE REPORTAJES PARA LA INCLUSIÓN.
Siete reportajes para la inclusión (2010) Video Completo from LoveSick on Vimeo.
Xarxa contra la Pobresa del País Valencià
miércoles, 29 de diciembre de 2010
188 ideas para erradicar la pobreza infantil en España
“Construir colegios en los barrios donde los niños viven en chabolas para que puedan ir al colegio todos los días y si no, ponerles profesores que vayan a sus casas”, es la idea de Marta, una niña de cinco años, que participó en la campaña de la Plataforma de Infancia: ¿Nos la jugamos o lo cambiamos?
La Plataforma de Infancia lanzó en 2010 su campaña de movilización ciudadana para animar a personas adultas, niños y niñas a participar, opinar, denunciar, crear con sus ideas o reflexiones y encontrar una solución para erradicar de la pobreza infantil en España. ( Por: Nora Mora / Plataforma de Infancia )
¿Cuáles fueron los objetivos de esta campaña?
- Visibilizar las situaciones de pobreza y exclusión social en España de los niños y niñas.
- Impulsar la participación ciudadana para promover ideas o mensajes para la erradicación de la pobreza y la exclusión social infantil.
- Devolver a los responsables políticos las propuestas de los ciudadanos para erradicar la pobreza infantil.
188 ha sido el balance de las ideas enviadas a la Plataforma de Infancia a través de la web o mediante tarjetas postales. Solidaridad, Educación, Ciudadanía y Familia fueron los temas más citados por los participantes. También se dieron la tarea de votar a la idea mejor valorada. Al momento de terminar la recogida de ideas, la más votada fue la idea de Elba: “Concienciar para que no utilicemos los servicios públicos que nos son dados de forma “gratuita”, reivindicar al gobierno para que sean los primeros en utilizar de forma responsable ese dinero que es de todos y movilizarnos para que se gaste ese dinero público en cosas que creemos necesarias como ésta”. Los resultados y todo lo relacionado con la campaña se pueden encontrar visitando la web.
Además de la web, se diseñaron otros materiales de sensibilización como una guía idáctica, un juego para adolescentes, recortables para niños y niñas y más información sobre pobreza infantil para facilitar elconocimiento, la reflexión e involucrar tanto grandes como a chicos y chicas en la tarea de movilizarse por una causa justa.
Infravivienda, mala calidad de la educación, sanidad ineficiente, desempleo de madres y padres, fueron algunos de los conceptos tratados por la Plataforma de Infancia para recordar que en España aún no se ha conseguido erradicar las situaciones de pobreza infantil.
Las políticas públicas han sido insuficientes para eliminar estas situaciones dejando de la mano de la suerte y el azar el futuro de muchos niños y niñas. En la actualidad, dependiendo del barrio donde nazcas o de la situación económica de tu familia, te puede tocar o no…
El riesgo de pobreza en España no se ha conseguido disminuir y apenas en el resto Europa. De hecho, según la última Encuesta de Condiciones de Vida publicada por el INE, la tasa de pobreza infantil en España aumentó a 24,5 por ciento en la población de menores de 16 años.
El Consejo Europeo, en el marco de su Estrategia 2020, ha publicado en su Declaración sobre el Año Europeo de la Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social del 10 de diciembre de 2010: “Combatir la pobreza infantil debe constituir una prioridad de primer orden. Los niños que nacen en la pobreza se exponen a un riesgo superior de quedarse anclados en ella a lo largo de su juventud e incluso una vez llegados a la edad adulta”. Elcompromiso de la Unión Europea es sacar de la pobreza y la exclusión social a al menos 20 millones de personas en los próximos diez años.
En la actualidad más de 80 millones de europeos viven en riesgo de pobreza, de los que una cuarta parte son niños. La crisis económica ha acentuado esta situación y ha dejado más expuestos a los grupos vulnerables.
Por esta razón, la Plataforma de Infancia se puso en marcha para movilizar a ciudadanos y ciudadanas para que aportaran ideas sobre cómo erradicar la pobreza infantil en España y pedir a los responsables políticos más acciones que contribuyan a eliminarla. Es así como el primer trimestre del próximo año la Plataforma de Infancia presentará, en un acto público, las 188 iniciativas ciudadanas al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
domingo, 26 de diciembre de 2010
SACAR A 20 MILLONES DE EUROPEOS DE LA POBREZA
La CE y el BEI pondrán a disposición 100 millones de euros cada uno en 2011 para promover la actividad empresarial entre los colectivos más vulnerables
La Comisión Europea ha instado a los Estados miembros a acelerar la lucha contra la exclusión social para sacar al menos a 20 millones de europeos de la pobreza en 2020, uno de los objetivos de la denominada Estrategia 2020 para impulsar el crecimiento y el empleo en Europa.
Más de 80 millones de personas en la UE viven por debajo del umbral de la pobreza, de los cuáles 20 millones son menores y el 16,5 por ciento del conjunto son mujeres (13,2 millones) y de los 80 millones, 42 viven en situación de extrema pobreza, según datos que maneja el Ejecutivo comunitario con datos de 2008. En España, unos 19 millones de personas están en riesgo de caer en la pobreza.
El Ejecutivo comunitario advierte del aumento de desempleados en la UE con riesgo de caer en la pobreza del 39 por ciento en 2005 al 44 por ciento en 2008. Además, el 8 por ciento de los europeos viven en condiciones de "privación material severa", sin poder permitirse artículos de consumo considerados necesarios para los estándares actuales como teléfono o sistema de calefacción adecuada y el 9 por ciento de la población activa europea vive en hogares en los que no trabaja ninguno de sus miembros.
Para combatir estas cifras, el comisario de Empleo y Asuntos Sociales, László Andor, ha presentado este jueves una comunicación en la que propone crear la denominada Plataforma Europea contra la Pobreza y la Exclusión Social como un lugar de intercambio de buenas prácticas entre las Administraciones de distintos niveles de los Estados miembros, las ONG, aunque también de las organizaciones sociales, empresariales y sindicatos.
"Combatir la pobreza es una necesidad económica", ha asegurado en rueda de prensa para presentar la comunicación. "Estoy seguro de que la iniciativa emblemática de la Plataforma contribuirá a la consecución del objetivo de la UE sirviendo de trampolín a las soluciones innovadoras y rentables para combatir la exclusión", ha asegurado.
OBJETIVOS NACIONALES
El comisario ha explicado que los Estados miembros deberán presentarle "lo antes posible" sus objetivos nacionales de reducción de pobreza --ya tiene los datos preliminares de todos menos cinco Estados miembros-- y que éstos deberán informarle anualmente de los progresos que hacen.
"Los niños, los jóvenes, los inmigrantes, los mayores y otros grupos vulnerables requieren una atención especial", les ha recordado. Uno de cada cinco jóvenes europeos con menos de 25 años y más del 19 por ciento de las personas de la tercera edad en la UE están en riesgo de caer en la pobreza y 13,2 millones de mujeres europeas vive por debajo el umbral de la pobreza, según datos de la Comisión.
POLÍTICAS SOCIALES Y POBREZA EN MELILLA
EAPN Melilla sigue llamando la atención de la administración local sobre la necesidad de articular un Pacto Local por la Inclusión. La Red Melillense de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social toma como referencia fundamental los datos del estudio llevado a cabo por la propia Ciudad en el primer semestre del año 2010, en el que se indica que el porcentaje de hogares y personas bajo el umbral de pobreza se sitúa en torno al 30% de los hogares de la Ciudad, y afecta a una población de 19.800 personas, lo que supone el 27,8% del total, un porcentaje, muy por encima de la media nacional.
Por otra parte son muy preocupantes los altísimos índices de desempleo y de fracaso escolar (La tasa de fracaso escolar en Melilla es del 42,4 por ciento, el triple que la de la media europea que es del 14 por ciento y casi doce puntos por encima de la española, cifrada en un 30,8 por ciento) y de abandono prematuro de la enseñanza en nuestra ciudad (los índices de absentismo escolar en la ciudad autónoma están muy por encima de los parámetros nacionales y europeos con un 54,8 por ciento frente al 31,9 y 15 por ciento, respectivamente).
El pasado 29 de octubre el Pleno de la Asamblea de Melilla suscribió la Declaración de la Red de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el que se hace especial referencia a la puesta en marcha del Primer Plan de Inclusión Social de la ciudad de Melilla en el que se establezcan medidas específicas, objetivos cuantificables y esté dotado de recursos presupuestarios adecuados, teniendo en cuenta las necesidades y características de nuestro territorio.
En este sentido, el pasado martes 23 de noviembres EAPN Melilla remitió a la Presidencia de la Ciudad un escrito solicitando que en los presupuestos de 2011 se incluya una partida destinada a la puesta en marcha del PRIMER PLAN DE INCLUSIÓN SOCIAL DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE MELILLA y que se den los pasos oportunos que permitan avanzar en la concreción de un PACTO LOCAL POR LA INCLUSIÓN.
Lamentablemente, EAPN Melilla no ha obtenido ninguna respuesta del ejecutivo local al respecto.
La aprobación por unanimidad en el Pleno de la Asamblea de la ciudad del Manifiesto contra la Pobreza y la Exclusión Social debe entenderse como un compromiso político que ahora debe llenarse de contenido. Es precisamente en los presupuestos en donde la clase política puede mandar a la sociedad y a la ciudadanía en general un mensaje creíble de su implicación real en el problema.
Fuente: EAPN Melilla
Fuente: EAPN Melilla
jueves, 23 de diciembre de 2010
martes, 14 de diciembre de 2010
Reflexión por un día
La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.
VAN DIKE, Henry
"Europa Abierta" de Canal Sur y Canal Sur 2 TV
El Programa “Europa Abierta”, que emiten Canal Sur Televisión y Canal Sur 2, ha ganado el Premio de Periodismo Nacional del Año Europeo contra la Pobreza y la Exclusión Social 2010 en la categoría nacional de televisión, que concede la Comisión Europea.El jurado del premio ha destacado la labor de divulgación del reportaje y su calidad periodística a la hora de informar sobre la exclusión social a la que se ve sometida gran parte de la población gitana. El reportaje profundiza en las razones que han llevado a este colegio a convertirse en un centro de referencia para la comunidad educativa internacional. A través de sus imágenes se logra transmitir el ambiente que se respira en el centro, donde experiencias pioneras y consolidadas han logrado reducir el absentismo escolar, la violencia y tensión cotidianas.
Bruselas ha premiado el reportaje “A school for hope” (Una escuela para la esperanza), elaborado por la redactora Teresa Herrero y la realizadora Evangelina las Heras y emitido el 14 de abril de 2010. En este reportaje se analiza el papel del colegio público Andalucía en la integración de la población gitana en la barriada sevillana de las Tres Mil Viviendas. Este trabajo representará a España en la categoría de Televisión para competir en Bruselas con 29 países por el Premio Europeo de Periodismo contra la Exclusión Social.
“Europa Abierta” ha competido con televisiones de toda España, tanto de ámbito nacional como autonómico.
El próximo 17 de diciembre se celebrará en Bruselas la ceremonia de clausuara del Año Europeo contra la Pobreza y la Exclusion Social, acto en el que se darán a conocer los premios europeos de periodismo en las distintas modalidades y en el que España estará representada en la categoría de Televisión por el reportaje de “Europa Abierta”.
Fuente: EAPN ES
EAPN Melilla insta a la Ciudad y a los grupos políticos a la puesta en marcha del Primer Plan de Inclusión Social
El pasado 29 de octubre el Pleno de la Asamblea de Melilla suscribió la Declaración de la Red de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. En dicha declaración, se hace especial hincapié en la importancia de las políticas sociales como un pilar básico para la cohesión social, el progreso y la convivencia de nuestra democracia ya que las situaciones de desigualdad, pobreza y exclusión no sólo deterioran la calidad de la misma sino que ponen en cuestión los valores y principios que la inspiran.
Por ello, una protección social adecuada que garantice la dignidad y el bienestar de todas las personas es una aspiración irrenunciable en nuestra sociedad y aún más en un período de crisis como el actual. Para alcanzar estos objetivos son necesarias estructuras y estrategias que permitan su desarrollo en un plano teórico y práctico.
En este sentido, desde EAPN Melilla, consideramos esenciales dos instrumentos para avanzar en la consecución de estos objetivos:
Por un lado, la adopción de un Pacto Local por la Inclusión en el que se impliquen tanto el conjunto de administraciones como las diferentes formaciones políticas y se cuente con la participación de todos los actores sociales y en especial con las organizaciones de acción social.
Y por otro lado, la puesta en marcha del Primer Plan de Inclusión Social de la ciudad de Melilla en el que se establezcan medidas específicas, objetivos cuantificables y esté dotado de recursos presupuestarios adecuados, teniendo en cuenta las necesidades y características de nuestro territorio.
Para ello es esencial un esfuerzo colectivo basado en el consenso, el compromiso político y la corresponsabilidad de todos los actores implicados directamente en este ámbito.
En este sentido, el pasado martes 23 de noviembres EAPN Melilla remitió a la Presidencia de la Ciudad un escrito solicitando que en los presupuestos de 2011 se incluya una partida destinada a la puesta en marcha del PRIMER PLAN DE INCLUSIÓN SOCIAL DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE MELILLA y que se den los pasos oportunos que permitan avanzar en la concreción de un PACTO LOCAL POR LA INCLUSIÓN.
Esta solicitud también se ha remitido al grupo parlamentario de CPM y al del PSME porque entendemos que la única forma de abordar un problema de tal envergadura como es la pobreza y la exclusión social es a través de la convergencia, el consenso y la coparticipación para buscar soluciones y alcanzar una sociedad más justa y equitativa que permita el desarrollo social y genere expectativas de futuro entre las personas que se encuentran en una situación de exclusión.
La aprobación por unanimidad en el Pleno de la Asamblea de la ciudad del Manifiesto contra la Pobreza y la Exclusión Social debe entenderse como un compromiso político que ahora debe llenarse de contenido. Es precisamente en los presupuestos en donde la clase política puede mandar a la sociedad y a la ciudadanía en general un mensaje creíble de su implicación real en el problema.
Artículo remitido por: eapnmelilla@hotmail.com (EAPN Melilla)
Por ello, una protección social adecuada que garantice la dignidad y el bienestar de todas las personas es una aspiración irrenunciable en nuestra sociedad y aún más en un período de crisis como el actual. Para alcanzar estos objetivos son necesarias estructuras y estrategias que permitan su desarrollo en un plano teórico y práctico.
En este sentido, desde EAPN Melilla, consideramos esenciales dos instrumentos para avanzar en la consecución de estos objetivos:
Por un lado, la adopción de un Pacto Local por la Inclusión en el que se impliquen tanto el conjunto de administraciones como las diferentes formaciones políticas y se cuente con la participación de todos los actores sociales y en especial con las organizaciones de acción social.
Y por otro lado, la puesta en marcha del Primer Plan de Inclusión Social de la ciudad de Melilla en el que se establezcan medidas específicas, objetivos cuantificables y esté dotado de recursos presupuestarios adecuados, teniendo en cuenta las necesidades y características de nuestro territorio.
Para ello es esencial un esfuerzo colectivo basado en el consenso, el compromiso político y la corresponsabilidad de todos los actores implicados directamente en este ámbito.
En este sentido, el pasado martes 23 de noviembres EAPN Melilla remitió a la Presidencia de la Ciudad un escrito solicitando que en los presupuestos de 2011 se incluya una partida destinada a la puesta en marcha del PRIMER PLAN DE INCLUSIÓN SOCIAL DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE MELILLA y que se den los pasos oportunos que permitan avanzar en la concreción de un PACTO LOCAL POR LA INCLUSIÓN.
Esta solicitud también se ha remitido al grupo parlamentario de CPM y al del PSME porque entendemos que la única forma de abordar un problema de tal envergadura como es la pobreza y la exclusión social es a través de la convergencia, el consenso y la coparticipación para buscar soluciones y alcanzar una sociedad más justa y equitativa que permita el desarrollo social y genere expectativas de futuro entre las personas que se encuentran en una situación de exclusión.
La aprobación por unanimidad en el Pleno de la Asamblea de la ciudad del Manifiesto contra la Pobreza y la Exclusión Social debe entenderse como un compromiso político que ahora debe llenarse de contenido. Es precisamente en los presupuestos en donde la clase política puede mandar a la sociedad y a la ciudadanía en general un mensaje creíble de su implicación real en el problema.
Artículo remitido por: eapnmelilla@hotmail.com (EAPN Melilla)
viernes, 10 de diciembre de 2010
miércoles, 1 de diciembre de 2010
La sonrisa les hace fuertes
Se trata de una campaña de solidaridad promovida por Miguelañez en colaboración con la Fundación Theodora que trabaja con los "Doctores Sonrisas" en los hospitales para aliviar el sufrimiento de los niños y niñas que allí se encuentran por algún motivo.
Puedes visitar su página.
http://www.sonrisasdulces.com/
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